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Change we can believe in

Anoche me disponía a ver televisión y al encenderla veo a Charles Gibson de ABC News, declarando a Barack Obama como el candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el partido Demócrata. No me gusta la política, pero entendí que este era un momento histórico para todos los jóvenes del mundo y no cambié de canal.
Escuché a un hombre joven, inteligente, coherente y noble. Agradeció a todos sus seguidores, a sus ayudantes de campaña, a su familia y a su competencia la senadora Hillary Clinton diciendo “La Senadora Hillary Clinton ha hecho historia en esta campaña, no sólo por ser una mujer que ha hecho lo que ninguna ha hecho antes, sino porque es una líder que inspira a millones de americanos, con su fuerza, su corage y su compromiso con las causas que nos traen aquí esta noche. Nuestro país y nuestro partido son mejores gracias a ella y yo soy un mejor candidato por haber competido con ella.”
Creo que Obama, representa cada una de las palabras de su campaña: “Change we can believe in”. Obama en su trayectoría ha demostrado que es un hombre en el que se puede creer, un verdadero líder. Ha luchado por diferentes causas, demostrando su carácter y su compromiso en la ayuda de sus conciudadanos.
Obama a sus 46 años, ha logrador ser el primer afro-americano es presidir el Harvard Law Review, el tercer afro-americano en ser elegido por el Senado Americano y el primer afro-americano en ganar con un alto porcentaje por uno de los principales partidos, la candidatura a presidente de los Estados Unidos.
Si yo fuera gringa, votaría por Obama. En las pasadas elecciones dominicanas, voté por ejercer mi derecho, no porque creía en algún candidato de los que tenía para elegir. Anoche viendo a Obama, a Hillary y a McCain, me hizo pensar en si algún día los dominicanos llegaremos a ese nivel de civismo en un proceso electoral.
Desde los candidatos, los discursos coherentes, el proceso de selección de los candidatos, sin muertos ni heridos; las concentraciones, sin exceso, sin ron, sin cerveza, sin circos, sin violencia. Ojalá los dominicanos lleguemos a ahí algún día. Quizás ese día ejerceré mi deber conciente y responsablemente, como debe ser.